SALEN LOS BOLETOS EARLY BIRD DE LA EDICIÓN ESPECIAL DE XV AÑOS DEL FESTIVAL BAHIDORÁ
Del 12 al 14 de febrero de 2027, Las Estacas recibe la edición XV de Bahidorá marcada por una nueva identidad visual y nuevas experiencias. El 14 de octubre es la apertura de la preventa Early Bird con varios beneficios.
Con uno de los line ups más actuales, diversos y divertidos de México, Bahidorá también ofrece una experiencia de naturaleza, arte y camping que ningún otro festival tiene en la región. Del 12 al 14 de febrero de 2027, Las Estacas, Morelos, volverá a recibir a una comunidad que año con año se reúne para descubrir, bailar, explorar, descansar y celebrar XV años de historia.
EARLY BIRD: Sé parte de Bahidorá 2027 desde el primer momento.
La celebración de los 15 años comienza antes de llegar a Las Estacas. El 14 de octubre a las 10:00 AM comienza la preventa Early Bird de Bahidorá 2027 en bahidora.com. Es la primera etapa de venta y la que reúne las mejores condiciones para quienes ya saben que van a volver.
Quienes compren en esta fase accederán a el mejor precio de la temporada y tendrán acceso a una serie de beneficios: acceso prioritario para conseguir los mejores espacios dentro del festival, descuentos especiales, invitación a eventos previos sujetos a aforo, como la fiesta de develación del line up y una newsletter con más sorpresas.
Quince años después, Bahidorá sigue siendo un lugar al que se regresa. Para quienes compren temprano, ese regreso empieza con meses de anticipación.
Una nueva identidad para una nueva etapa
Después de 14 años, Bahidorá evoluciona también en su imagen. Su nueva identidad gráfica parte de la misma forma de mirar y habitar el mundo que ha acompañado al festival desde sus inicios: una visión brillante, sensorial y ligeramente alterada de la realidad.
Esta nueva identidad trabajada con el estudio creativo Momoroom es un homenaje a la naturaleza que rodea a Bahidorá. El lenguaje es la fotografía análoga desde el lente del fotógrafo mexicano Diego Áviles en combinación con destellos e intervenciones digitales que conviven con colores vivos y elementos en constante movimiento para dar forma a una identidad que mira hacia adelante sin perder el espíritu que ha definido a Bahidorá durante estos 15 años.
Esta nueva etapa también estará acompañada por nuevas y más colaboraciones previas y durante el evento, el lanzamiento de un blog en el que el festival compartirá parte de su historia y continuará explorando las músicas que han acompañado su recorrido.
Como parte de este nuevo capítulo, ya puedes disfrutar la playlist que reúne los mejores años de Bahidorá y comenzar a entrar en el universo sonoro que prepara el camino hacia su próxima edición.
Bahidorá nació con una vocación de descubrimiento y, 15 años después, esa búsqueda permanece en el centro de su identidad. Su curaduría musical reúne sonidos de distintas partes del mundo, talento emergente y artistas que han dejado huella en la historia de la música. Pero el viaje no termina en los escenarios: también está en el río, en la vegetación, en lo que se come y se comparte, en el arte que aparece a lo largo del camino y en esas horas en las que el tiempo parece transcurrir de otra manera.
Las Estacas son parte esencial de ese lenguaje. El río, la naturaleza y el paisaje no funcionan como telón de fondo, sino como parte de lo que hace posible la experiencia de Bahidorá. En este entorno, la sostenibilidad se entiende como una responsabilidad colectiva y cada edición representa una oportunidad para repensar la manera de habitar y disfrutar el festival.
Quince años también son miles de historias: amigos que se conocieron frente a un escenario, canciones que terminaron convertidas en recuerdos, mañanas junto al río y bailes que continuaron hasta que salió el sol. Son las historias de quienes regresan año con año, pero también de artistas, staff, voluntarios, proveedores y colaboradores que hacen posible que este ecosistema cobre vida.
Celebrar 15 años es reconocer todo lo que ha sucedido hasta ahora, pero también abrir espacio para lo que sigue.
LA IMAGEN DE BAHIDORÁ 2027
LA IMAGEN DE BAHIDORÁ
Fotografía análoga por Diego Áviles para Bahidorá 2027
Fotografía análoga por Diego Áviles (@vvvacio) para Bahidorá 2027.
Queremos encontrar en estas imágenes detalles, rincones y acercamientos a la naturaleza que, durante la vida misma, no vemos con atención. Detener el tiempo en una libélula volando, en una gota de agua escurriendo sobre el verde de una hoja o en el viento dándole a una flor.
Cuidar el lugar donde todo sucede
La idea de Bahidorá es que durante tres días hagamos juntxs nuevas formas de existir en comunidad: que seamos más libres y expresivxs, que nos respetemos, comamos delicioso, despertemos con un chapuzón en un río de aguas cristalinas y durmamos después de una noche de baile y risas con nuestra música favorita.
Para que este círculo se complete de verdad, hay que cuidar, honrar y darle amor al lugar donde sucede. Así queremos iniciar esta edición en la que celebramos los XV años de Bahidorá: con imágenes que promuevan y nos recuerden la belleza natural de este mundo.
En próximos artículos hablaremos de las acciones de sostenibilidad y cuidado que ha hecho el festival y de las que tiene planeadas para esta edición. Por ahora queremos compartir el trabajo visual que se está realizando y que veremos a lo largo de estos meses.
Cada año nos recibe el paraíso para habitarlo desde el disfrute, la diversión y la música.
Un homenaje a la biodiversidad
Para la parte visual de Bahidorá 2027 quisimos hacer un homenaje a la biodiversidad del lugar donde sucede el festival. Así llegamos a Diego Áviles, un fotógrafo que en 2016 comenzó a tomar fotografías con una cámara Olympus antigua. Al inicio retrataba su entorno: conciertos de punk, retratos y ciudad. Después encontró el tema que hoy caracteriza su trabajo: la naturaleza.
Diego encuentra en la fotografía de la naturaleza un medio para meditar, contemplar y apreciar los detalles del entorno. A través de las distintas perspectivas que ofrecen los lentes de la cámara, sale del punto de vista habitual y entra en un mundo visual alterado, donde busca crear imágenes que realmente expresen el carácter y los detalles que, durante la vida misma, a veces no vemos.
Un proceso lento y misterioso
El proceso de estas imágenes es bastante intenso. Al ser análogas, los rollos son limitados y no puedes ver el resultado hasta que se revelan. Por lo mismo, hacerlas tiene que ser más lento y misterioso: hay que confiar en las decisiones y en la creatividad del momento, y tener paciencia y calma con el resultado final.
Cómo se hizo la serie
🔍 Telefoto con macro para los detalles.
🌄 Gran angular para los paisajes.
🐞 Perspectivas no humanas: la naturaleza vista desde el suelo o como la vería un insecto.
🎞️ 100% análogo: sin modificaciones digitales y sin IA.
Con estos dos lentes, Diego no solo capta la naturaleza: también crea abstracciones y distorsiones que no necesariamente están en la escena de manera real. Imágenes de ensueño. Estas fotografías no tienen modificaciones digitales, y mucho menos IA, lo cual, en estos tiempos de cercanía constante con ella, implica más dedicación y mérito propio.
Serie realizada en Las Estacas, Morelos. Fotografía análoga por Diego Áviles.
Lo que viene
A lo largo de estos meses iremos publicando, dentro de la misma imagen de Bahidorá XV y de distintas formas, la serie de fotografías que se realizó específicamente para celebrar a Las Estacas, Morelos.
Antes que nosotros, estaban las flores
Bahidorá dura un fin de semana; la vida vegetal de Las Estacas tiene otros tiempos y es una de las características más afortunadas de nuestro festival. Por eso decidimos hacer una breve búsqueda de flores hermosas que aparecen a la orilla del río de Las Estacas.
Las flores funcionan perfectamente como metáfora de vida en comunidad, alrededor de ellas hay abejas, mariposas, murciélagos, aves, semillas, agua, hongos y otras plantas que cohabitan el lugar. Representan una manera muy hermosa de hablar de interdependencia.
Las Estacas es interesante porque ahí se encuentran selva baja caducifolia, bosque de galería y vegetación acuática/subacuática, así que sus flores pueden ser muy distintas entre sí. Seleccionamos 4 especies de flores para empezar a hablar sobre la belleza natural de Las Estacas:
Cazahuate — Ipomoea wolcottiana
Es un árbol nativo de México de la familia de las campanillas, con flores blancas grandes y muy visibles. El cazahuate está registrado específicamente como parte de la flora de Las Estacas.
Pochote — Ceiba aesculifolia
Otra especie registrada en Las Estacas y característica de la selva baja caducifolia. Sus flores son grandes y claras, y además pertenece al género Ceiba, que tiene una carga cultural enorme en Mesoamérica.
Botoncillo — Acmella oppositifolia
Está documentada directamente en un estudio científico sobre la flora acuática de Las Estacas, donde aparece además entre las especies más distribuidas y abundantes en los márgenes acuáticos. Tiene pequeñas cabezas florales amarillas. No es la flor espectacular que uno pondría en un ramo, y precisamente por eso me gusta: la flor que normalmente no vemos.
Ludwigia — Ludwigia octovalvis
También está registrada directamente en la Reserva, creciendo como planta emergente asociada a los ecosistemas acuáticos. Produce flores amarillas de cuatro pétalos.
Un festival puede ser algo más que una comunidad temporal construida alrededor del baile.
Es un ensayo: durante unas horas ponemos a prueba otras maneras de habitar el cuerpo, el tiempo, el espacio y a los demás.
En este texto no intentamos explicar qué es un rave históricamente o cual es el significado literal de una fiesta en la naturaleza, esa información ya está contada de distintas maneras. Aquí, queremos preguntarnos qué vivimos y aprendemos en esta práctica: reunirse alrededor de la música, bailar durante horas y producir temporalmente otro tipo de espacio social.
Así que a partir de varios textos como el libro Raving de Mckenzie Wark o Delirio: cultura Rave en México de Raquel Ortiz García, así como de nuestra propia historia de baile en Bahidorá, hicimos una constelación de conceptos que habitan la pista de baile a lado del río:
Colectividad
Ravear es hacer algo con otros. La pista produce una forma extraña de comunidad: podemos compartir una experiencia intensamente sin conocernos, sin hablar y sin necesariamente volver a encontrarnos.
Cuidado
Agua compartida, preguntar “¿estás bien?”, hacer espacio, acompañar a alguien, respetar un no, avisar de un peligro. El rave y el baile unido demuestran que:
La libertad colectiva necesita estructuras de cuidado.
Anonimato
Durante unas horas podemos dejar de ser profesión, currículum, perfil, seguidores, familia, reputación. En la jungla del baile, importa menos quién eres afuera. Hay libertad en no tener que ser alguien todo el tiempo.
Libertad
El rave crea un espacio excepcional donde ciertas reglas de la vida cotidiana se suspenden o renegocian. Pero aquí hay algo interesante: la libertad de la pista nunca es completamente individual. Mi libertad depende de permitir la tuya.
Corporalidad
Vivimos muchísimo tiempo dentro de la cabeza. Ravear devuelve el conocimiento al cuerpo. Entender a través del ritmo, el cansancio, la repetición, el sudor, el bajo, la proximidad. Hay cosas que el cuerpo entiende antes de que podamos nombrarlas.
Transformación
La pista permite ensayar versiones distintas de nosotros mismos. Vestirse diferente, moverse diferente, desear diferente, relacionarse diferente. No necesariamente porque al amanecer “nos convirtamos” en otra persona, sino porque descubrimos que la identidad puede ser menos rígida de lo que parecía.
Experimentación
El rave es un laboratorio social. Música nueva, tecnologías nuevas, estéticas nuevas, sexualidades, maneras de vestir, formas de comunidad. Muchas cosas pueden probarse temporalmente antes de encontrar un lugar en la cultura más amplia.
Apropiación
Una bodega, un estacionamiento, un bosque o un terreno vacío pueden convertirse durante unas horas en otra cosa. Ravear demuestra que el significado de un espacio no está completamente determinado por quien lo diseñó. Los cuerpos y las actividades pueden reescribirlo.
Temporalidad
La noche altera el reloj. Bailar hasta que sale el sol rompe momentáneamente con el tiempo organizado alrededor de trabajar, producir, consumir y dormir para volver a trabajar. Durante unas horas existe otro tiempo.
Improductividad positiva
Me gusta incluso separarla de temporalidad. Bailar durante ocho horas no “sirve” para nada. No produce necesariamente una obra, un salario o un resultado. Y precisamente ahí está su potencia: hacer algo porque hacerlo produce placer.
Repetición
El loop es fundamental. La música rave no necesita avanzar narrativamente todo el tiempo. Repetir puede producir diferencia: después de escuchar el mismo patrón durante cinco minutos, ya no lo escuchamos igual. Hay algo casi meditativo ahí.
Pertenencia
Y paradójicamente, después de hablar de anonimato y desindividualización, aparece esto: sentirse parte. No necesariamente de una institución, una nación o una identidad, sino de algo mucho más frágil: estas personas, en este lugar, esta noche.
Temporalidad
Todo esto termina. Se hará lunes. Se apaga el soundsystem. El espacio vuelve a ser estacionamiento, bosque, club o bodega. La comunidad desaparece. Y quizá parte de su valor está precisamente en que: